Coordinadora Unitaria de Bomberos Profesionales

Equipo de Redacción B080

Son muchos los estudios que han confirmado que el trabajo nocturno afecta de forma importante a la salud de los trabajadores mediante mecanismos de descompensación del ciclo sueño-vigilia, y que acaban por afectar al metabolismo de nuestro organismo y a otras áreas del espectro psicosocial del trabajador.

Los factores que influyen en la actual configuración del trabajo nocturno responden a motivos económicos (aumentar la producción), financieros (mantenimiento de las inversiones las 24 horas del día), necesidades de acortar las largas jornadas de trabajo industriales del S. XIX, factores técnicos (imposibilidad de detener determinados procesos durante la noche), productivos (relacionados con la logística de la producción), sociales (necesidades de los ciudadanos, como la seguridad, emergencias, sanidad, etc.) y estructurales (ya que la actual sociedad depende en gran medida de procesos realizados por la noche). De manera que parece inevitable que haya que mantener ciertos puestos de trabajo en horario nocturno en diferentes ámbitos productivos y del sector servicios.

No obstante, las necesidades de nuestras sociedades postindustriales no han hecho desaparecer los problemas biopsicosociales asociados al trabajo nocturno, ya que la adaptación psicobiológica de los seres humanos es mucho más lenta que las necesidades de implementar cambios rápidos en la industria y los servicios a solicitud de los mercados o debido a políticas económicas y laborales del momento, y en consecuencia se han documentado numerosos problemas de salud asociados que incluyen trastornos digestivos, cardiovasculares y autoinmunes, cáncer, alteraciones del sueño, enfermedades profesionales, Burnout, incrementos en el número de accidentes, problemas sociales y familiares, alcoholismo, dependencias, pérdidas de memoria a corto plazo, etc.

En 1990, la OIT aprobó el texto de un Convenio (Nº 171) y una Recomendación (Nº 178) sobre el trabajo nocturno, de aplicación a todos los sectores de actividad menos la agricultura, la ganadería, la pesca, los transportes marítimos y la navegación interior.

Esta recomendación, no vinculante por definición, fue una referencia importante en la orientación futura de la política legislativa en la materia, así como un aval prestigioso de mejoras que se quieran obtener por la vía de la negociación colectiva, como las siguientes:

  • Reducción de la jornada de los trabajadores nocturnos.
  • Prohibición de horas extraordinarias antes o después de una jornada de trabajo nocturno.
  • Previsión de pausas en las jornadas nocturnas para descansar y alimentarse.
  • Inclusión de la compensación por nocturnidad en la retribución de vacaciones y días festivos.
  • Previsión de un adecuado sistema de transporte en beneficio de los trabajadores y trabajadoras nocturnos.
  • Asignación preferencial a vacantes de puestos diurnos de trabajadores y trabajadoras que lleven un determinado número de años de trabajo nocturno.

Tras 23 años de este tratado, por fin la UE recogió lo esencial de su contenido en la Directiva Europea 2003/88/CE relativa a determinados aspectos de la Ordenación del Tiempo de Trabajo.

Esta Directiva comienza con unas definiciones previas que normalizan la terminología empleada en cuanto a jornadas de trabajo:

Tiempo de trabajo: Todo período durante el cual el trabajador permanezca en el trabajo, a disposición del empresario y en ejercicio de su actividad o de sus funciones. De conformidad con la legislación y/o prácticas nacionales. El Tribunal de Justicia Europeo dictaminó en una sentencia (Asunto C-303/98, de 03 de octubre de 2000) que el tiempo dedicado a Atención Continuada en régimen de presencia física debe considerarse tiempo de trabajo en su totalidad y, en su caso, horas extraordinarias.

Periodo de descanso: Todo período que no sea tiempo de trabajo.

Periodo nocturno: Todo periodo no inferior a 7 horas, definido por la legislación nacional y que deberá incluir, en cualquier caso, el intervalo comprendido entre las 00:00 horas y las 5:00 horas según la normativa de la UE (art. 2.3; 2003/88/CE). En España, entre las 22:00 horas y las 06:00 horas según el art.36.1 del Estatuto de los Trabajadores, aplicable a personal laboral.

Trabajador nocturno:

  • Todo trabajador que realice durante el periodo nocturno una parte no inferior a 3 horas de su tiempo de trabajo diario realizadas normalmente.
  • Todo trabajador que pueda realizar durante el periodo nocturno determinada parte de su tiempo de trabajo anual, definida a elección del Estado miembro de que se trate:
    • Por la legislación nacional previa consulta a los interlocutores sociales.
    • Por convenio colectivo o acuerdo celebrado entre interlocutores sociales a nivel nacional o regional.

Descanso adecuado: Periodos regulares de descanso de los trabajadores, cuya duración se expresa en unidades de tiempo, suficientemente largos y continuos para evitar que, debido al cansancio o a ritmos de trabajo irregulares, aquellos se produzcan lesiones a sí mismos, a sus compañeros o a terceros, y que perjudiquen su salud a corto o largo plazo.

Tras definir estos conceptos, la Directiva regula determinados aspectos del trabajo nocturno, poniendo unos límites al mismo. En este sentido, y de modo abreviado, vamos a ver cuáles son los principales artículos que nos afectan a los bomberos.
Los contenidos reguladores y/o relacionados con el trabajo nocturno de esta directiva son:

Artículo 3. Descanso diario. Los Estados miembros adoptarán las medidas necesarias para que todos los trabajadores disfruten de un período mínimo de descanso diario de 11 horas consecutivas en el curso de cada período de 24 horas.

Artículo 4. Pausas. Los Estados miembros adoptarán las medidas necesarias para que los trabajadores cuyo tiempo de trabajo diario sea superior a seis horas tengan derecho a disfrutar de una pausa de descanso cuyas modalidades, incluida la duración y las condiciones de concesión, se determinarán mediante convenios colectivos o acuerdos celebrados entre interlocutores sociales o, en su defecto, mediante la legislación nacional.

Artículo 5. Descanso semanal. Los Estados miembros adoptarán las medidas necesarias para que todos los trabajadores disfruten, por cada período de siete días, de un período mínimo de descanso ininterrumpido de 24 horas, a las que se añadirán las 11 horas de descanso diario establecidas en el artículo 3. Cuando lo justifiquen condiciones objetivas, técnicas o de organización del trabajo, podrá establecerse un período mínimo de descanso de 24 horas.

Artículo 6. Duración máxima del tiempo de trabajo semanal. Los Estados miembros adoptarán las medidas necesarias para que, en función de las necesidades de protección de la seguridad y de la salud de los trabajadores:

  1. Se limite la duración del tiempo de trabajo semanal por medio de disposiciones legales, reglamentarias o administrativas o de convenios colectivos o acuerdos celebrados entre interlocutores sociales.
  2. La duración media del trabajo no exceda de 48 horas, incluidas las horas extraordinarias, por cada período de siete días.

Artículo 8. Duración del trabajo nocturno. Los Estados miembros adoptarán las medidas necesarias para que:

  1. El tiempo de trabajo normal de los trabajadores nocturnos no exceda de 8 horas como media por cada período de 24 horas.
  2. Los trabajadores nocturnos cuyo trabajo implique riesgo especiales, tensiones físicas o mentales importantes no trabajen más de 8 horas en el curso de un período de 24 horas durante el cual realicen un trabajo nocturno. A efectos de la letra b), el trabajo que implique riesgos especiales o tensiones físicas o mentales importantes será definido por las legislaciones y/o las prácticas nacionales, o por convenios colectivos o acuerdos celebrados entre interlocutores sociales, tomando en consideración los efectos y los riesgos inherentes al trabajo nocturno.

Respecto a este artículo 8, nuestro colectivo ha sido reconocido como profesión que implica riesgos especiales o tensiones físicas o mentales importantes por el Estado a través del RD 383/2008 de 14 de marzo por el que se establece el coeficiente reductor de la edad de jubilación en favor de los bomberos al servicio de las administraciones y organismos públicos. En este sentido, el citado RD se basa en lo que cita la Ley 40/2007, de 4 de diciembre, de medidas en materia de Seguridad Social, prevé que la edad mínima de 65 años exigida para tener derecho a pensión de jubilación en el Régimen General de la Seguridad Social podrá ser rebajada por real decreto, a propuesta del Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, en aquellos grupos o actividades profesionales cuyos trabajos sean de naturaleza excepcionalmente penosa, tóxica, peligrosa o insalubre y acusen elevados índices de morbilidad o mortalidad, siempre que los trabajadores afectados acrediten en la respectiva profesión o trabajo el mínimo de actividad que se establezca. Entre estos motivos se encuentra la nocturnidad. Y entre otros motivos, ello explica que se aplique dicho coeficiente de jubilación anticipada a nuestro colectivo.

Compensación por no aplicación de las excepciones para el trabajo nocturno

Como vemos, tal y como quedan redactados estos artículos, la UE establece una serie de límites encaminados a proteger la salud de los trabajadores, especialmente aquellos trabajadores considerados nocturnos, como el caso de los bomberos. Y si se siguieran al pie de la letra lo visto hasta ahora, no podríamos hacer turnos de 24 horas, ni de 12 horas.

No obstante, la propia Directiva ha previsto este particular, y es necesario resaltar que para los bomberos se pueden establecer excepciones a estos límites, tal y como refleja el artículo 17.2 y 17.3c:

Artículo 17. Excepciones

17.2 Mediante procedimientos legales, reglamentarios o administrativos o mediante convenios colectivos o acuerdos celebrados entre interlocutores sociales y siempre que se concedan períodos equivalentes de descanso compensatorio a los trabajadores de que se trate, o siempre que, en casos excepcionales en que por razones objetivas no sea posible la concesión de tales períodos equivalentes de descanso compensatorio, se conceda una protección equivalente a los trabajadores de que se trate, podrán establecerse las excepciones previstas en los apartados 3, 4 y 5.

17.3 De conformidad con el apartado 2 del presente artículo, podrán establecerse excepciones a los artículos 3, 4, 5, 8 y 16. El apartado c3 de este punto dice así:

Para las actividades caracterizadas por la necesidad de garantizar la continuidad del servicio o de la producción, en particular cuando se trate de: iii) servicios de prensa, radio, televisión, producciones cinematográficas, correos o telecomunicaciones, servicios de ambulancia, bomberos o protección civil.

Si analizamos lo dispuesto en la Directiva, para el caso de los bomberos sujetos a la presencia continuada 24/365 podemos darnos cuenta de la dificultad de cumplir con los preceptos del artículo 3 (descanso diario de 11 horas consecutivas por cada período de 24 horas), del artículo 4 (disfrutar de una pausa cada 6 horas de trabajo), del artículo 5 (disfrutar de 24 horas continuadas de descanso semanal al que habría que sumar los descansos de 11 horas diarios), del artículo 8 (no exceder de 8 horas de trabajo cada período de 24 horas para los trabajadores nocturnos) y del artículo 16 (períodos de referencia para el cálculo de los descansos). Por tanto, los servicios de bomberos, debido a sus particularidades organizativas pueden acogerse a las citadas excepciones y establecer jornadas adaptadas a las características del servicio de prevención, extinción de incendios y salvamento sin tener en cuenta estos artículos citados anteriormente.

Ahora bien, para poder poner en práctica tales excepciones, y según lo dispuesto en el artículo 17.2 (mediante procedimientos legales, reglamentarios o administrativos o mediante convenios colectivos o acuerdos celebrados entre interlocutores sociales y siempre que se concedan períodos equivalentes de descanso compensatorio a los trabajadores de que se trate…) las instituciones titulares de los servicios deben pactar con los bomberos los periodos de descanso compensatorio asociados a su condición de trabajadores nocturnos exentos de aplicación de los artículos señalados en la Directiva.

Descanso compensatorio diario (desayuno – almuerzo – cena)

Como hemos visto, la Directiva 2003/88/CE establece en su artículo 4 que cuando el tiempo de trabajo diario es superior a 6 horas, los trabajadores tengan derecho a disfrutar de una pausa de descanso cuyas modalidades, incluidas la duración y las condiciones de concesión se determinan mediante convenio colectivo.

Los funcionarios españoles tienen recogido su derecho a la pausa de 30 minutos en la jornada de trabajo en la normativa vigente. En concreto, el apartado 3.3 de la Resolución de la Secretaría de Estado de Administraciones Públicas de 28 de diciembre de 2012 establece que:

Durante la jornada de trabajo se podrá disfrutar de una pausa por un periodo de 30 minutos, que se computará como trabajo efectivo. Esta interrupción no podrá afectar a la prestación de los servicios y, con carácter general, podrá efectuarse entre las diez y las doce treinta horas.

Durante el tiempo de descanso el trabajador no tiene obligación de trabajar, por lo que no se encuentra sometido al poder de dirección y control de la empresa, por tanto, es libre de disfrutarlo como tenga por conveniente, pues en caso contrario se encontraría a disposición del empresario, lo que daría lugar a una jornada superior a la pactada en convenio. Recientemente la sala de lo Social del T. Supremo (TS; Casación 14/2015) ha dictado una sentencia en la que establece que la pausa del bocadillo no disfrutada debe ser retribuida con una compensación adicional, aunque no como si fuese una hora extra. El Supremo reconoce que el tiempo de bocadillo no disfrutado comporta un exceso sobre la jornada habitual que debe ser retribuido “no sólo con la remuneración propia del tiempo efectivo de trabajo y a través del pactado salario mensual, sino también con la cantidad adicional prevista para tal supuesto específico” en el convenio. En nuestro caso, a pesar de que nos encontremos supuestamente “desayunando o almorzando” en realidad seguimos estando a disposición del servicio y no podemos disponer de ese tiempo, por lo que se debe considerar tiempo de descanso no disfrutado. Por lo que o bien se remunera o se concede un descanso compensatorio.

También se encuentra recogido este derecho de los funcionarios en los diferentes calendarios laborales aprobados por distintos órganos de las Administraciones Públicas. Por lo que la aplicación de este derecho de pausa puede diferir según el Órgano de la Administración Pública que se trate. En algunos de ellos es obligada la realización de la pausa en una franja horaria determinada, mientras que en otros existe totalmente libertad, dejando a los funcionarios elegir cuando quieren realizar dicha pausa. La única norma establecida de forma general es que los ciudadanos tienen derecho a ser atendidos en cualquier momento de la jornada laboral, por lo que no puede cerrarse o interrumpirse la prestación de los servicios por esta pausa.

Esta última consideración afecta principalmente a aquellos funcionarios que realizan sus funciones en Oficinas Públicas con atención directa al ciudadano, por lo que en estos casos se pueden llevar a cabo acuerdos que permitan a los funcionarios allí destinados disfrutar de su derecho sin que la atención al público se vea interrumpida.

Es bastante habitual que se establezcan turnos para atender e incluso en determinados organismos existe el acuerdo de no realizar la pausa en mitad de la jornada, sino que acaban su jornada laboral media hora antes.

Como la generación del derecho de pausa de los funcionarios se entiende como inherente a la jornada laboral, no puede negarse su disfrute a aquellos funcionarios que legalmente tengan establecida una reducción de su horario de trabajo. Lo que si se hace es que en función de la duración total de su jornada real se produce una reducción proporcional del derecho de pausa.

En el caso de servicios de emergencia con presencia continuada en el centro de trabajo, con la imposibilidad de abandonar el puesto de trabajo y hacer un uso efectivo de la pausa de descanso, se deben establecer las medidas compensatorias que permitan al funcionario ejercer el derecho a la pausa de 30 minutos por cada periodo superior a 6 horas.

Si atendemos a ese principio marcado por la Directiva y por la Resolución de 2012, en cada guardia de bomberos de 24 horas encontramos 3 períodos de 8 horas (períodos superiores a 6 horas) con derecho a pausa efectiva de 30 minutos, que al no poder disfrutarse en toda su dimensión (tiempo de descanso real sin estar a disposición del servicio) se debe poder compensar restándolo del cómputo de jornada anual.

En este sentido, la Directiva europea remarca la necesidad de ajustar dichas pausas a las particularidades del trabajo, siendo objeto de negociación colectiva.

Puesto que en un servicio continuado el personal ha de almorzar (desayunar), comer (almorzar) y cenar, no siendo suficiente con una sola pausa de comida por cada período de 24 horas, ya que no se trata de una jornada convencional, este derecho de “mínimos” es susceptible de ser ajustado por el convenio colectivo, ya que además es el propio cuadrante de actividades diarias de los servicios de bomberos el que reconoce formalmente estas tres pausas debido a las particulares características del horario 24/365 que tienen nuestros servicios de bomberos.

Si extrapolamos la duración mínima de cada pausa, estipulada en 30 minutos para cada una de las tres pausas que por cuadrante se realizan en nuestro servicio, tendremos que por cada guardia los bomberos deberían tener derecho a 1,5 horas de pausa para este menester, y al no poder disfrutarlo realmente, si no se compensa económicamente, se puede hacer la equivalencia con tiempo de descanso compensatorio.

En este aspecto es común que no se nos reconozcan las tres pausas, y que se pretenda reducir el derecho a tan sólo una pausa de 30 minutos por guardia, o incluso negarnos el derecho a realizar una pausa efectiva alegando que el personal de emergencia “no puede abandonar el servicio”. No obstante, y siendo técnicamente cierto esto último, sí que se debe compensar en el sueldo o en tiempo libre respecto del cómputo anual, tal y como establece la jurisprudencia. Y técnicamente también es cierto que realizamos tres periodos de “más de 6 horas” en cada guardia. De todo lo anterior podemos deducir tres cuestiones:

  1. Si nos aplicaran esta Directiva sin las excepciones, no podríamos seguir haciendo turnos de 24 horas ni de 12 horas. Y realizar una jornada convencional de 7,5 horas en turnos rotatorios (mañana, tarde y noche) en un servicio de bomberos es bastante complicado y muy poco recomendable desde el punto de vista de la PRL, ya que están ampliamente demostradas las repercusiones negativas sobre la salud de este tipo de jornada a turnos rotatorios, siendo infinitamente peor en cuanto a salud, conciliación y parámetros de calidad en las organizaciones, que los turnos de 24 o 12 horas.
  2. Que para poder acogerse a las excepciones para los trabajadores nocturnos previstas en la Directiva, cada guardia hemos de aplicar un coeficiente compensatorio por hora nocturna (sobre 5 horas), mediante el cual cada hora en realidad cuente por más tiempo, y ese exceso lo podamos descontar del cómputo anual.
  3. Además, hemos de reivindicar 1,5 horas por guardia en concepto de pausas de descanso (bocadillo), ya que han de tratarse de “pausas efectivas”.

NTC-PRL2

Para ver con más detalle este asunto y disponer de un modelo para el cálculo del cómputo de jornada, está disponible la NTC-PRL2 que edita la CUBP y que podéis encontrar en el siguiente enlace: